El cine es una industria llena de magia… siempre que no la mires de cerca. De todos los grandes productos que vemos muchos desvelos, sueños rotos y problemas han tenido su paso por algún punto del proyecto, y nunca ha quedado tan patente como con los intentos de llevar “El Quijote” a la pantalla.
Concretamente se me vienen a la mente dos casos muy concretos, la obra de Orson Welles, de 14 años de duración y que no llego a completar su montaje en vida (con Jess Franco por el medio) y la obra de Terry Gilliam, que tras funestos y complicados problemas, todos puestos en un documental, se retoma el periplo.

Cartel del Documental

